Publicación
27 enero 2026
Situación y perspectivas de la economía mundial
Las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe se mantienen estables, con un crecimiento del PIB regional proyectado en 2.3 % en 2026, frente al 2.4 % en 2025. Se espera que la actividad económica esté respaldada por tasas de interés más bajas y una recuperación moderada de la inversión, según el informe insignia de las Naciones Unidas, Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026.El crecimiento económico en América Latina y el Caribe se mantiene firme, pero las perspectivas están nubladas por riesgos significativos. La persistente incertidumbre en las políticas globales, la volatilidad en las dinámicas comerciales y el riesgo de una fragmentación más profunda continúan afectando las proyecciones para la región. Los recientes cambios en las políticas comerciales —incluidas nuevas medidas arancelarias en Estados Unidos— están generando impactos desiguales entre las economías, particularmente a través de los flujos comerciales y las cadenas de suministro. Una desaceleración en los principales socios comerciales de la región podría debilitar aún más la demanda externa. A nivel interno, el espacio fiscal limitado restringe las respuestas de política. Aunque las posiciones fiscales han mejorado desde la pandemia, los altos niveles de deuda, el aumento de las cargas por intereses y las debilidades estructurales siguen limitando la capacidad de muchos gobiernos para impulsar el crecimiento y responder a choques.
Las perspectivas de crecimiento varían ampliamente entre países. En Brasil, se espera que el crecimiento se modere del 2.5 % en 2025 al 2.0 % en 2026, mientras el banco central mantiene una política monetaria estricta para combatir la inflación persistente. En México, se proyecta que el PIB aumente del 0.4 % en 2025 al 1.3 % en 2026, respaldado por una recuperación del consumo y la inversión, a medida que las posturas monetarias y fiscales se tornan más favorables. En Argentina, se espera que el crecimiento se reduzca del 4.3 % en 2025 al 3.8 % en 2026, conforme la economía se estabiliza tras la fuerte recuperación del periodo 2023–2024. Se proyecta un crecimiento superior al 3.5 % en 2026 para Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Panamá y Paraguay.
En el Caribe (excluyendo Guyana), se espera que el crecimiento del PIB permanezca moderado en 1.6 % en 2026, limitado por altas cargas de deuda, baja inversión y vulnerabilidades climáticas agudas. Guyana, en contraste, se proyecta que mantenga un crecimiento excepcionalmente fuerte, impulsado por la continua expansión de su sector petrolero.
A pesar de una perspectiva relativamente estable, el crecimiento económico en la región sigue siendo demasiado débil para generar avances significativos en empleo, reducción de la pobreza y niveles de vida. Fortalecer las perspectivas de crecimiento requerirá un impulso estratégico hacia el desarrollo productivo, enfocado en la diversificación, la innovación y mejoras sostenidas en la productividad.
Las perspectivas de crecimiento varían ampliamente entre países. En Brasil, se espera que el crecimiento se modere del 2.5 % en 2025 al 2.0 % en 2026, mientras el banco central mantiene una política monetaria estricta para combatir la inflación persistente. En México, se proyecta que el PIB aumente del 0.4 % en 2025 al 1.3 % en 2026, respaldado por una recuperación del consumo y la inversión, a medida que las posturas monetarias y fiscales se tornan más favorables. En Argentina, se espera que el crecimiento se reduzca del 4.3 % en 2025 al 3.8 % en 2026, conforme la economía se estabiliza tras la fuerte recuperación del periodo 2023–2024. Se proyecta un crecimiento superior al 3.5 % en 2026 para Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Panamá y Paraguay.
En el Caribe (excluyendo Guyana), se espera que el crecimiento del PIB permanezca moderado en 1.6 % en 2026, limitado por altas cargas de deuda, baja inversión y vulnerabilidades climáticas agudas. Guyana, en contraste, se proyecta que mantenga un crecimiento excepcionalmente fuerte, impulsado por la continua expansión de su sector petrolero.
A pesar de una perspectiva relativamente estable, el crecimiento económico en la región sigue siendo demasiado débil para generar avances significativos en empleo, reducción de la pobreza y niveles de vida. Fortalecer las perspectivas de crecimiento requerirá un impulso estratégico hacia el desarrollo productivo, enfocado en la diversificación, la innovación y mejoras sostenidas en la productividad.