Historia
12 enero 2026
Un futuro mejor para el cuidado en la playa El Cuco
En la cálida brisa de la playa El Cuco, en San Miguel, El Salvador, el restaurante Buenavista atiende a sus clientes. Para Luri Chávez, su propietaria, esto es más que un negocio: es el centro de su vida familiar. La historia de Luri refleja la de miles de mujeres salvadoreñas que equilibran el trabajo con las responsabilidades de cuidado.“De este negocio depende mi familia, mis hijas, mi esposo. Acá trabajamos desde hace 29 años”, dice Luri, quien trabaja junto a su hija mayor mientras cuida de su nieto y de sus dos hijas menores.Una vida marcada por el cuidado“Desde pequeña me ha tocado cuidar”, recuerda Luri. Hoy, ayuda a su hija mayor a cuidar de Daniel, su nieto de siete años con autismo, y apoya a sus dos hijas menores, una de las cuales también tiene autismo.“Cuando se enferman, hay un desbalance en nuestro negocio porque siempre estamos mi hija mayor o yo, cualquiera de las dos o las dos estamos. (…) Primero somos madres y el negocio aquí sigue y nosotros seguimos al frente”, afirma.Una barrera invisibleEn El Salvador, el trabajo de cuidados no remunerado es una realidad diaria que limita oportunidades y crecimiento. Las mujeres dedican más del doble de tiempo al día a estas tareas que los hombres: las jóvenes destinan un promedio de más de 25 horas semanales, mientras que los hombres jóvenes apenas superan las 7 horas por semana.En abril de 2024, el Gobierno de El Salvador presentó la Política Nacional de Corresponsabilidad en los Cuidados. Esta política, apoyada por las Naciones Unidas en El Salvador y respaldada por la experiencia técnica de ONU Mujeres, busca reconocer y valorar el trabajo de cuidados mediante la ampliación de los servicios públicos y la promoción de la corresponsabilidad en el hogar.La ONU está apoyando su también a través de proyectos piloto, el diseño de servicios de cuidado y la provisión de asistencia técnica al Plan de Cuidados. Además, las agencias de las Naciones Unidas han desarrollado un programa conjunto para contribuir con la implementación a gran escala de la política, especialmente en relación con el cuidado de personas mayores y personas con discapacidad. Conectar cuidados y trabajoAun así, el cambio de políticas lleva tiempo. En San Miguel, la falta de servicios formales de cuidado es un reto diario. “En la zona de El Cuco no contamos con una guardería. Aunque nos dijeran que pagáramos, nos ayudaría mucho como comerciantes, e incluso a las trabajadoras de la zona, porque muchas traen a sus hijos”, explica. Así, los niños y las niñas crecen en el entorno del negocio, y madres y abuelas viven en constante tensión entre el deber de cuidar y el deseo de crecer económicamente.“Los niños pasan acá en mi negocio, y con mi hija estamos cocinando y a cada momento estamos pendientes de que estén bien. Hemos puesto una alarma en nuestros teléfonos para la hora de las medicinas y, por muy sofocadas que estemos, si ese teléfono sonó, yo corro o mi hija corre a dar la medicina y luego volvemos a nuestro trabajo”, cuenta Luri. Para ella, el cuidado y el negocio son inseparables.Instituciones y servicios más fuertes, sociedades más fuertesBajo la coordinación general de la Oficina del Coordinador Residente, ONU Mujeres, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la ONU en El Salvador trabaja para contribuir a cerrar brechas en los servicios de cuidado y apoyar la nueva política. Esto incluye fortalecer instituciones locales y desarrollar modelos innovadores de cuidado como «Centros de Día» y atención domiciliaria digital, inspirados en enfoques exitosos en otros países.“La Política Nacional de Corresponsabilidad en los Cuidados representa un avance fundamental para garantizar que el trabajo de cuidados sea reconocido, valorado y compartido en El Salvador”, enfatizó Raúl Salazar, Coordinador Residente de Naciones Unidas en El Salvador.“Para las Naciones Unidas, es prioritario apoyar al Gobierno en la construcción de un sistema de cuidados inclusivo y sostenible que abra nuevas oportunidades y mejore la calidad de vida de mujeres como Luri y de todas las familias del país”.Cuidar a quienes cuidanLuri sueña con hacer crecer su negocio, pero sabe que necesita más apoyo: “No se trata solo de mis niños con autismo. Hay muchos niños aquí en sillas de ruedas, con otras condiciones, y como madres y emprendedoras, eso es lo que necesitamos: apoyo, mucho apoyo. Si lo tuviéramos, nos sentiríamos más libres y tranquilas para hacer crecer nuestros negocios”, afirma.El apoyo del proyecto diseñado por la ONU para la implementación de la política también incluye fortalecer las capacidades de quienes realizan trabajo de cuidados remunerado y no remunerado, cuidar su salud mental y física, y reforzar los marcos normativos para reconocer y garantizar sus derechos laborales individuales y colectivos.Al cambiar normas sociales, actitudes y comportamientos para promover la corresponsabilidad en las familias y entre el mercado, el Estado y las comunidades, el Gobierno de El Salvador y las Naciones Unidas ponen el foco en las necesidades de las personas cuidadoras. El camino hacia un sistema de cuidados inclusivoA pesar de los retos, Luri mantiene la esperanza: “Me veo teniendo éxito con mi hija y mi nieto, a través de mi negocio. Espero que mi negocio me permita apoyar sus sueños, pero también los de mis otras dos hijas. Espero que mi negocio siga siendo rentable y aún más, para darles lo que necesitan, para proporcionar la medicina que tanto necesitan María José y Danielito”, dice.La Política Nacional de Corresponsabilidad en los Cuidados del Gobierno de El Salvador, así como la iniciativa conjunta de la ONU que la apoya, ofrecen una luz de esperanza para transformar la realidad de Luri y la de muchas otras mujeres en El Salvador. Esto cumple la promesa de no dejar a nadie atrás, un paso hacia un futuro sostenible, una familia a la vez.