Historia
03 agosto 2026
Yeny: sembrando alimentos y esperanza en El Salvador
Cuando amanece en los campos de Ahuachapán,Yeny camina entre sus cultivos con la convicción de que cada semilla sembrada es también un acto de amor. Agricultora, madre y mujer del Corredor Seco, su trabajo sostiene a su familia y aporta esperanza a una comunidad donde producir alimentos es un desafío diario.Junto a su esposo, Yeny cultiva hortalizas, maíz y frijol.Aunque asume tareas de cuidado en el hogar, nunca ha dejado de trabajar la tierra. “A veces agarramos piocha cada uno y los dos vamos al mismo ritmo, que el hecho de que seamos mujeres no quiere decir que no lo podamos hacer”, afirma con orgullo. Para ella, la agricultura no solo garantiza alimentos, sino dignidad y permanencia en su territorio.Vivir en una de las zonas más afectadas por el cambio climático implica enfrentar sequías prolongadas y lluvias intensas que ponen en riesgo las cosechas. En 2025, Yeny y su familia recibieron acompañamiento del Programa Mundial de Alimentos (WFP), con apoyo de múltiples donantes. Gracias al proyecto, fortalecieron sus prácticas agrícolas, mejoraron la gestion postcosecha y diversificaron sus cultivos. Hoy utilizan abonos orgánicos, aprovechan mejor el agua y reducen el riesgo de pérdidas. “Por eso sembramos guayaba y palmeras de coco. Si esto nos afecta mucho más con las hortalizas, igual tendremos ingresos, primeramente Dios, de lo que estamos cultivando”, explica. Mientras otras familias han migrado, Yeny decidió quedarse. Como madre, sueña con un futuro distinto para su hijo, quien cursa quinto grado. “Nosotros las mujeres también podemos. El hecho que seamos mujeres no quiere decir que no lo podemos hacer”, reafirma.La historia de Yeny muestra cómo el acceso a asistencia técnica, insumos y mercados no solo fortalice la seguridad alimentaria, sino que transforma la incertidumbre en oportunidades.Conozca más sobre nuestro trabajo en El Salvador durante el 2025 en el Informe anual de resultados