Últimas novedades
Comunicado de prensa
23 junio 2026
Mensaje del Secretario General en la Semana de la acción climática de Londres
Leer más
Historia
04 mayo 2026
El FIDA destaca el rol clave de las organizaciones de productores para impulsar el desarrollo rural en América Latina y el Caribe
Leer más
Video
04 mayo 2026
Salir adelante en el corredor seco
Leer más
Últimas novedades
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en El Salvador
Los objetivos de desarrollo sostenible son un llamado global a la acción para acabar con la pobreza, proteger el medio ambiente y el clima de la tierra, y garantizar que las personas en todas partes puedan disfrutar de la paz y la prosperidad. Estos son los objetivos en los que la ONU está trabajando en El Salvador:
Historia
12 enero 2026
Un futuro mejor para el cuidado en la playa El Cuco
En la cálida brisa de la playa El Cuco, en San Miguel, El Salvador, el restaurante Buenavista atiende a sus clientes. Para Luri Chávez, su propietaria, esto es más que un negocio: es el centro de su vida familiar. La historia de Luri refleja la de miles de mujeres salvadoreñas que equilibran el trabajo con las responsabilidades de cuidado.“De este negocio depende mi familia, mis hijas, mi esposo. Acá trabajamos desde hace 29 años”, dice Luri, quien trabaja junto a su hija mayor mientras cuida de su nieto y de sus dos hijas menores.Una vida marcada por el cuidado“Desde pequeña me ha tocado cuidar”, recuerda Luri. Hoy, ayuda a su hija mayor a cuidar de Daniel, su nieto de siete años con autismo, y apoya a sus dos hijas menores, una de las cuales también tiene autismo.“Cuando se enferman, hay un desbalance en nuestro negocio porque siempre estamos mi hija mayor o yo, cualquiera de las dos o las dos estamos. (…) Primero somos madres y el negocio aquí sigue y nosotros seguimos al frente”, afirma.Una barrera invisibleEn El Salvador, el trabajo de cuidados no remunerado es una realidad diaria que limita oportunidades y crecimiento. Las mujeres dedican más del doble de tiempo al día a estas tareas que los hombres: las jóvenes destinan un promedio de más de 25 horas semanales, mientras que los hombres jóvenes apenas superan las 7 horas por semana.En abril de 2024, el Gobierno de El Salvador presentó la Política Nacional de Corresponsabilidad en los Cuidados. Esta política, apoyada por las Naciones Unidas en El Salvador y respaldada por la experiencia técnica de ONU Mujeres, busca reconocer y valorar el trabajo de cuidados mediante la ampliación de los servicios públicos y la promoción de la corresponsabilidad en el hogar.La ONU está apoyando su también a través de proyectos piloto, el diseño de servicios de cuidado y la provisión de asistencia técnica al Plan de Cuidados. Además, las agencias de las Naciones Unidas han desarrollado un programa conjunto para contribuir con la implementación a gran escala de la política, especialmente en relación con el cuidado de personas mayores y personas con discapacidad. Conectar cuidados y trabajoAun así, el cambio de políticas lleva tiempo. En San Miguel, la falta de servicios formales de cuidado es un reto diario. “En la zona de El Cuco no contamos con una guardería. Aunque nos dijeran que pagáramos, nos ayudaría mucho como comerciantes, e incluso a las trabajadoras de la zona, porque muchas traen a sus hijos”, explica. Así, los niños y las niñas crecen en el entorno del negocio, y madres y abuelas viven en constante tensión entre el deber de cuidar y el deseo de crecer económicamente.“Los niños pasan acá en mi negocio, y con mi hija estamos cocinando y a cada momento estamos pendientes de que estén bien. Hemos puesto una alarma en nuestros teléfonos para la hora de las medicinas y, por muy sofocadas que estemos, si ese teléfono sonó, yo corro o mi hija corre a dar la medicina y luego volvemos a nuestro trabajo”, cuenta Luri. Para ella, el cuidado y el negocio son inseparables.Instituciones y servicios más fuertes, sociedades más fuertesBajo la coordinación general de la Oficina del Coordinador Residente, ONU Mujeres, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la ONU en El Salvador trabaja para contribuir a cerrar brechas en los servicios de cuidado y apoyar la nueva política. Esto incluye fortalecer instituciones locales y desarrollar modelos innovadores de cuidado como «Centros de Día» y atención domiciliaria digital, inspirados en enfoques exitosos en otros países.“La Política Nacional de Corresponsabilidad en los Cuidados representa un avance fundamental para garantizar que el trabajo de cuidados sea reconocido, valorado y compartido en El Salvador”, enfatizó Raúl Salazar, Coordinador Residente de Naciones Unidas en El Salvador.“Para las Naciones Unidas, es prioritario apoyar al Gobierno en la construcción de un sistema de cuidados inclusivo y sostenible que abra nuevas oportunidades y mejore la calidad de vida de mujeres como Luri y de todas las familias del país”.Cuidar a quienes cuidanLuri sueña con hacer crecer su negocio, pero sabe que necesita más apoyo: “No se trata solo de mis niños con autismo. Hay muchos niños aquí en sillas de ruedas, con otras condiciones, y como madres y emprendedoras, eso es lo que necesitamos: apoyo, mucho apoyo. Si lo tuviéramos, nos sentiríamos más libres y tranquilas para hacer crecer nuestros negocios”, afirma.El apoyo del proyecto diseñado por la ONU para la implementación de la política también incluye fortalecer las capacidades de quienes realizan trabajo de cuidados remunerado y no remunerado, cuidar su salud mental y física, y reforzar los marcos normativos para reconocer y garantizar sus derechos laborales individuales y colectivos.Al cambiar normas sociales, actitudes y comportamientos para promover la corresponsabilidad en las familias y entre el mercado, el Estado y las comunidades, el Gobierno de El Salvador y las Naciones Unidas ponen el foco en las necesidades de las personas cuidadoras. El camino hacia un sistema de cuidados inclusivoA pesar de los retos, Luri mantiene la esperanza: “Me veo teniendo éxito con mi hija y mi nieto, a través de mi negocio. Espero que mi negocio me permita apoyar sus sueños, pero también los de mis otras dos hijas. Espero que mi negocio siga siendo rentable y aún más, para darles lo que necesitan, para proporcionar la medicina que tanto necesitan María José y Danielito”, dice.La Política Nacional de Corresponsabilidad en los Cuidados del Gobierno de El Salvador, así como la iniciativa conjunta de la ONU que la apoya, ofrecen una luz de esperanza para transformar la realidad de Luri y la de muchas otras mujeres en El Salvador. Esto cumple la promesa de no dejar a nadie atrás, un paso hacia un futuro sostenible, una familia a la vez.
1 / 3
Historia
26 enero 2026
Se lanza el nuevo Sistema Logístico de Asistencia Humanitaria
La Dirección General de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres presentó hoy el Sistema Logístico de Asistencia Humanitaria, una herramienta tecnológica que fortalecerá significativamente la capacidad del país para responder de forma más rápida, transparente y coordinada ante emergencias.El lanzamiento contó con la participación de representantes del Sistema Nacional de Protección Civil, del Equipo Humanitario de País y de las agencias, fondos y programas de las Naciones Unidas, quienes destacaron el valor estratégico del sistema para mejorar la eficiencia en la distribución de asistencia humanitaria en momentos críticos.Una herramienta clave para salvar vidasEl nuevo sistema permitirá a las instituciones responsables de la atención de emergencias:Gestionar inventarios en tiempo real, asegurando información precisa sobre existencias y disponibilidad.Monitorear el flujo de insumos desde su ingreso hasta su entrega final, garantizando trazabilidad completa.Registrar y administrar donaciones y ofrecimientos de manera ordenada y transparente.Visualizar necesidades, rutas y puntos de distribución a través de mapas interactivos.Utilizar una plataforma desarrollada con tecnologías abiertas y sostenibles, que evita costos adicionales en licencias y facilita su escalabilidad.Este avance responde a la necesidad de contar con información consolidada y mecanismos que mejoren la eficiencia y coordinación entre instituciones nacionales y socios humanitarios.
Un esfuerzo de coordinación interinstitucionalEl sistema fue desarrollado con apoyo de ACNUR y en estrecha coordinación con diferentes instancias del Estado. Su creación refleja un proceso técnico interinstitucional que ha permitido incorporar estándares de sostenibilidad, usabilidad y operación segura.Durante la presentación, se resaltó la importancia de seguir fortaleciendo las capacidades nacionales en gestión del riesgo y respuesta humanitaria, especialmente en un país expuesto a amenazas recurrentes como tormentas, inundaciones y deslizamientos.Compromiso continuo de Naciones UnidasEl Sistema de las Naciones Unidas destacó que este tipo de herramientas contribuyen directamente a la protección de la vida, la seguridad y el bienestar de las personas, especialmente de las comunidades más vulnerables. Asimismo, afirmó que continuará acompañando a las instituciones nacionales en el fortalecimiento de la preparación y respuesta ante emergencias.
Un esfuerzo de coordinación interinstitucionalEl sistema fue desarrollado con apoyo de ACNUR y en estrecha coordinación con diferentes instancias del Estado. Su creación refleja un proceso técnico interinstitucional que ha permitido incorporar estándares de sostenibilidad, usabilidad y operación segura.Durante la presentación, se resaltó la importancia de seguir fortaleciendo las capacidades nacionales en gestión del riesgo y respuesta humanitaria, especialmente en un país expuesto a amenazas recurrentes como tormentas, inundaciones y deslizamientos.Compromiso continuo de Naciones UnidasEl Sistema de las Naciones Unidas destacó que este tipo de herramientas contribuyen directamente a la protección de la vida, la seguridad y el bienestar de las personas, especialmente de las comunidades más vulnerables. Asimismo, afirmó que continuará acompañando a las instituciones nacionales en el fortalecimiento de la preparación y respuesta ante emergencias.
1 / 3
Historia
15 octubre 2025
El Comité Directivo Nacional destaca avances y resultados del Marco de Cooperación
El Gobierno de El Salvador y el Sistema de las Naciones Unidas celebraron la cuarta sesión del Comité Directivo Nacional del Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible 2022-2026. El Comité es el espacio de coordinación, seguimiento e identificación de prioridades del Marco de cooperación. En este se revisan avances, se comparten resultados y se proyectan los próximos pasos de trabajo conjunto en favor del desarrollo sostenible.Durante la sesión, se destacó que desde 2022 a la fecha se han invertido alrededor de 337 millones de dólares, con lo que se ha podido transformar la vida de miles de personas y comunidades en todo el territorio nacional. La inversión corresponde a las tres prioridades estratégicas de desarrollo definidas conjuntamente: bienestar, goce de derechos e inclusión social; transformación económica hacia un modelo inclusivo, ambiental y socialmente sostenible; y paz sostenible.Actualmente, el Gobierno de El Salvador y el Sistema de las Naciones Unidas ya han iniciado un proceso participativo y técnico para la formulación del nuevo Marco de Cooperación 2027-2031. Este trabajo incluye la realización de un análisis de país actualizado, la identificación de desafíos clave para el desarrollo y la recopilación de buenas prácticas y lecciones aprendidas del marco vigente. Además, se están promoviendo espacios de diálogo y consulta para asegurar que las prioridades nacionales y las necesidades de la población estén en el centro de la nueva estrategia de cooperación. El objetivo es construir, de manera conjunta y transparente, un instrumento que responda a las realidades actuales y futuras del país, consolidando los avances logrados y abriendo nuevas oportunidades para el desarrollo sostenible e inclusivo en El Salvador.El Comité Directivo Nacional subrayó la importancia de los resultados alcanzados como reflejo del trabajo conjunto, alrededor de una misma visión de país. A un año de culminar el actual Marco y en el marco del 80 aniversario de las Naciones Unidas, el Sistema de las Naciones Unidas en El Salvador seguirá acompañando al país para lograr que los beneficios del desarrollo lleguen a todas las personas.CONOZCA LOS RESULTADOS DEL MARCO DE COOPERACIÓN DEL 2022 A LA FECHA
1 / 3
Historia
04 mayo 2026
El FIDA destaca el rol clave de las organizaciones de productores para impulsar el desarrollo rural en América Latina y el Caribe
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) reafirmó el papel estratégico de las organizaciones de productores como motores del desarrollo rural durante el Foro Campesino Regional para América Latina y el Caribe 2026, celebrado los días 27 y 28 de abril en Ciudad de Panamá. El foro congregó a representantes de 22 organizaciones de productores provenientes de 14 países de la región.“Las organizaciones de productores son actores estratégicos para el desarrollo rural. Son clave para articular a pequeños productores, facilitar el acceso a mercados y servicios, promover la inclusión de mujeres, jóvenes y pueblos indígenas, fortalecer la resiliencia y enriquecer el diálogo sobre políticas públicas”, señaló Rocío Medina Bolívar, Directora Regional del FIDA para América Latina y el Caribe.Cabe destacar que el Foro Campesino del FIDA comprende una reunión global cada cuatro años y consultas regionales previas, con el fin de descentralizar el diálogo. Desde su creación, en el año 2004, se ha consolidado como un proceso de intercambio permanente para promover el desarrollo rural y la reducción de la pobreza, donde participan las organizaciones de productores rurales, el FIDA y los Estados Miembros del Fondo.Fernando López, Secretario de Finanzas de la Confederación de Organizaciones de Productores Familiares del Mercosur Ampliado (COPROFAM), señaló que esta es una instancia muy importante para debatir temas clave de la agricultura familiar, como el impacto del cambio climático, la sostenibilidad económica y ambiental de las unidades productivas, los derechos de las mujeres y las oportunidades para los jóvenes.El FIDA trabaja junto a organizaciones de productores rurales y gobiernos para hacer frente a estos desafíos, situando a los pequeños productores y a las poblaciones rurales en el centro de su actuación. La institución financia actualmente 25 proyectos en la región, que representan una inversión total de 2 500 millones de dólares estadounidenses, incluyendo recursos propios y de cofinanciadores.Estos proyectos apoyan el aumento de la producción, la innovación, la generación de valor agregado y el acceso a mercados, al tiempo que promueven prácticas agropecuarias y forestales sostenibles que protegen el medio ambiente y fortalecen la capacidad de los productores para enfrentar los efectos del cambio climático.El intercambio generado durante estas sesiones de trabajo contribuye a elevar la comprensión de las realidades territoriales de la región, y servirá como insumo clave para la contribución de América Latina y el Caribe al próximo Foro Campesino Global 2028, que se celebrará en la sede del FIDA en Roma.
1 / 5
Historia
19 abril 2026
Naciones Unidas realiza consultas amplias y participativas para construir su nuevo Marco de Cooperación
El sistema de las Naciones Unidas en El Salvador avanza en la fase de consultas para la elaboración de su nuevo Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible 2027–2031, un instrumento clave que orientará su trabajo en el país durante los próximos años.En este proceso se reciben insumos de los distintos sectores de la sociedad salvadoreña, acerca de cuáles consideran ellos y ellas que son las prioridades de desarrollo del país en los que la cooperación de las Naciones Unidas puede aportar mayor valor agregado y cómo alinear ese apoyo con las políticas, planes y metas nacionales. Un proceso participativo, inclusivo y territorialLas consultas se desarrollan mediante diferentes formatos de diálogo que incluyen talleres, entrevistas, grupos focales y una encuesta en línea. Como parte del proceso se han realizado talleres participativos con jóvenes, organizaciones de mujeres y otros grupos de la sociedad civil, así como encuentros en territorios clave, incluyendo comunidades como La Campanera, La Libertad Costa, Chalchuapa en Santa Ana y Santa Elena en Usulután, con el objetivo de recoger las voces, experiencias y propuestas desde los territorios y asegurar que nadie se quede atrás. Durante estos espacios de consulta, las personas participantes han identificado una amplia variedad de temas que consideran fundamentales para el bienestar de la población salvadoreña y el desarrollo sostenible del país. Entre ellos destacan, salud, educación, empleo decente y desarrollo económico, convivencia comunitaria y reconstrucción del tejido social, participación ciudadana y erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas.Estos aportes contribuyen a validar y enriquecer las áreas prioritarias del Marco de Cooperación, asegurando que las acciones futuras de Naciones Unidas respondan a las realidades del país y de sus comunidades. Un compromiso con el desarrollo sostenible y las personasUno de los objetivos centrales de las consultas es identificar dónde el apoyo de Naciones Unidas puede marcar una mayor diferencia, ya sea a través de asistencia técnica especializada, generación y uso de datos, fortalecimiento de capacidades, innovación o articulación de alianzas estratégicas a nivel nacional y local. Los insumos recogidos en estos espacios están siendo sistematizados y servirán de base para la definición final de las prioridades y resultados del Marco de Cooperación 2027–2031. Con este proceso de consulta, Naciones Unidas reafirma su compromiso de trabajar de la mano con el Estado, la sociedad civil, la academia, el sector privado y las comunidades, promoviendo soluciones inclusivas, sostenibles y centradas en las personas.Las voces recogidas en estos diálogos contribuirán a orientar una cooperación que responda mejor a las necesidades del país y apoye los esfuerzos de El Salvador para avanzar hacia un desarrollo sostenible, con mayor bienestar, igualdad y oportunidades para todas las personas.
1 / 5
Historia
11 febrero 2026
Más tecnología para el campo: 150,000 productores accederán a nuevo modelo de extensión agrícola
El Salvador avanza hacia una agricultura más moderna con el apoyo de la Unión Europea, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en coordinación con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y el Gobierno de El Salvador. A través de un nuevo modelo de extensión agrícola, se brindará acompañamiento técnico a 150,000 productores agropecuarios, facilitando el acceso a mejor información y a nuevas herramientas digitales, ampliando de forma significativa la cobertura del servicio de extensión en el país.Esta iniciativa se impulsa mediante el proyecto MERIAN, ejecutado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), con financiamiento de la Unión Europea e implementación de la FAO y1 UIT. El proyecto apuesta por modernizar la forma en que el Estado acompaña a las familias productoras, fortaleciendo la investigación, la educación agrícola y el uso de tecnologías digitales.El Embajador de la Unión Europea en El Salvador, Duccio Bandini, destacó que la cooperación europea impulsa un desarrollo social, económico y ambiental sostenible, y que proyectos como MERIAN demuestran que el trabajo en el campo puede ser rentable, innovador y atractivo, especialmente para la juventud, cuando se incorporan nuevas tecnologías.Como parte de esta transformación, se modernizará el modelo de extensión agropecuaria del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA), que combinará la atención presencial con plataformas digitales y asistencia a distancia. Asimismo, la Escuela Nacional de Agricultura (ENA) actualizará su oferta formativa, incorporando nuevas tecnologías y un enfoque innovador que busca hacer la agricultura más atractiva, eficiente y sostenible, especialmente para las nuevas generaciones. Para lograrlo, se fortalecerán las capacidades de técnicos, docentes y estudiantes, quienes recibirán formación en el uso de tecnologías digitales aplicadas al campo, como herramientas inteligentes, drones y soluciones innovadoras que ya están transformando la agricultura a nivel mundial.El proyecto cuenta con una inversión de €5 millones (más de $5.7 millones) por parte de la Unión Europea, así como con $230,000 de la FAO, en el marco de la estrategia de inversión Global Gateway de la Unión Europea, que impulsa el desarrollo sostenible, la innovación y la educación.El Viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Domínguez, explicó que con la implementación de MERIAN se avanza hacia un sistema más robusto, que incorpora plataformas digitales y aplicaciones con información técnica especializada para los sectores agrícola y pecuario, permitiendo ampliar la cobertura y mejorar la calidad del acompañamiento técnico.Asimismo, el proyecto contempla la creación de un Contact Center nacional, que funcionará como un canal directo para que los productores puedan realizar consultas sobre plagas, fertilización y otros temas productivos, acercando el conocimiento técnico al trabajo diario en el campo.Este nuevo modelo permitirá llevar orientación técnica a más productores, priorizando rubros como granos básicos, hortalizas, frutas, ganadería bovina y especies menores. El Representante de la FAO en El Salvador, Jorge Samaniego, reiteró el compromiso con el Gobierno de El Salvador para fortalecer las capacidades nacionales de sus instituciones, que impulsen una agricultura más moderna, competitiva y resiliente, a través de la formación en alfabetización digital, uso de plataformas tecnológicas y en técnicas avanzadas de biología molecular aplicada a la agricultura, lo que permitirá ampliar la cobertura y acercar la innovación a más familias productoras.
1 / 5
Historia
06 febrero 2026
El Salvador inaugura su primer laboratorio secundario de calibración dosimétrica con apoyo del OIEA
El Salvador ha inaugurado su primer laboratorio secundario de calibración dosimétrica, una instalación especializada que ayudará a garantizar el uso seguro y eficaz de la radiación ionizante. El laboratorio prestará servicios de calibración a instalaciones de todo el país, fortaleciendo así la seguridad radiológica y la exactitud de las mediciones.“Gracias al apoyo del OIEA, estamos fortaleciendo la protección radiológica en El Salvador mediante la creación de un laboratorio secundario de calibración dosimétrica —señala Héctor Chávez, Director del Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares de la Universidad de El Salvador, donde se encuentra ubicado el laboratorio—. Este nos permitirá calibrar diversos instrumentos de medición de las radiaciones que se utilizan en el país, logrando con ello una mejor calidad de las mediciones en los distintos dispositivos que se emplean en esferas como la medicina, la industria y la investigación”.Los laboratorios secundarios de calibración dosimétrica (SSDL) establecen una relación entre las normas de medición nacionales y las internacionales, garantizando con ello la trazabilidad de las dosis de radiación conforme al Sistema Internacional de Unidades. Esta exactitud es un factor esencial para el uso seguro y eficaz de la radiación en la medicina, la industria y otras aplicaciones científicas.El establecimiento de un SSDL requiere conocimientos y equipos especializados. En la publicación del OIEA titulada Establishing a Secondary Standards Dosimetry Laboratory se describe el proceso que se ha de seguir para crear ese tipo de instalación. Fortalecimiento de destrezas en El SalvadorPor medio de sus programas de cooperación técnica y salud humana, el OIEA proporcionó a El Salvador orientación de expertos y equipos, como irradiadores con haces, cámaras de ionización y otra tecnología esencial. El nuevo laboratorio refleja ocho años de colaboración destinada a crear capacidad nacional en seguridad radiológica.“Con apoyo del OIEA, el Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares de El Salvador está creando un sistema autosuficiente de seguridad radiológica. El nuevo laboratorio constituye un paso clave que garantiza una medición exacta de la dosis en aras de la seguridad del paciente y el control reglamentario —afirma Scarlett Ihlau, Oficial de Administración de Programas del OIEA para El Salvador—. El OIEA seguirá apoyando la creación de capacidad en el laboratorio para garantizar la sostenibilidad”.Para fortalecer los conocimientos especializados locales, el OIEA organizó una beca a corto plazo para la capacitación de personal salvadoreño en el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares de México, uno de los 88 laboratorios que forman parte de la Red del OIEA y la Organización Mundial de la Salud (OMS) de SSDL.La Universidad de El Salvador celebró la inauguración del laboratorio en mayo de 2025 con un congreso sobre metrología de la radiación ionizante y su efecto en la medicina y la industria.“A medida que El Salvador siga consolidando su experiencia, su nuevo laboratorio podrá plantearse unirse a la Red OIEA/OMS de SSDL —afirma Zakithi Msimang, oficial de SSDL del OIEA y radiofísica médica—. Esto le brindaría el acceso a un corpus mundial de conocimientos y permitiría que el país contribuyese a actividades de dosimetría internacionales mediante el intercambio de mejores prácticas y la prestación de servicios de calibración a otras instalaciones de su propio país y del extranjero”.Red OIEA/OMS de SSDLEn 1976, el OIEA y la OMS constituyeron una red conjunta de SSDL con el objetivo de mejorar la dosimetría de la radiación en todo el mundo. Gestionada por el Laboratorio de Dosimetría del OIEA, la red posibilita la trazabilidad de las normas nacionales de dosimetría conforme al Sistema Internacional de Unidades. El Laboratorio de Dosimetría del OIEA proporciona a los países calibraciones dosimétricas de referencia, comparaciones, irradiaciones de referencia y servicios postales de verificación de dosis.Los SSDL y temas conexos serán objeto de debate en el Simposio Internacional sobre Normas, Aplicaciones y Garantía de Calidad en la Dosimetría Médica de las Radiaciones (IDOS 2026), que el OIEA celebrará en Viena (Austria) del 5 al 9 de octubre de 2026. Físicos médicos, metrólogos de la radiación y otros investigadores y científicos que trabajan en la dosimetría de la radiación están invitados a presentar resúmenes hasta, a más tardar, el 2 de abril de 2026.Lea la historia original y más información sobre el Organismo Internacional de Energía Atómica en su sitio web
1 / 5
Historia
26 septiembre 2025
Naciones Unidas y ABANSA fortalecerán el trabajo conjunto para impulsar el desarrollo sostenible
Las Naciones Unidas en El Salvador, por medio de su Coordinador Residente, y la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA), por medio de su representante legal, firmaron hoy una Declaración de Intención conjunta para fortalecer la cooperación en la promoción del desarrollo sostenible en el país. Este acuerdo establece un marco de articulación de esfuerzos entre el sistema de las Naciones Unidas y el sector bancario privado salvadoreño, para contribuir a un desarrollo económico más inclusivo y resiliente.La cooperación entre Naciones Unidas y ABANSA permitirá potenciar el acceso a servicios financieros, fomentar la innovación en productos verdes y sostenibles, y fortalecer las capacidades de la banca para ampliar la participación de más salvadoreños en el sector financiero formal. Estas acciones contribuirán a promover el crecimiento económico y avanzar hacia una sociedad más inclusiva.A nivel global y regional, Naciones Unidas trabaja activamente con el sector privado, especialmente con la banca, para movilizar recursos, conocimientos y tecnología en favor de los ODS. Iniciativas como la Plataforma de Alianzas para los ODS y la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI) han demostrado que la colaboración con el sector financiero es clave para canalizar inversiones hacia proyectos que generan impacto social, ambiental y económico. En El Salvador, la ONU apoya la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en la banca, promoviendo la innovación y la transparencia en el sector. “La participación de ABANSA en esta declaración, se enmarca en el Protocolo de Sostenibilidad que los bancos miembros suscribieron voluntariamente en 2019, cuando decidieron unificar esfuerzos para promover el desarrollo sostenible del país y trabajar por la preservación ambiental y el uso sostenible de los recursos naturales”, indicó Luz María de Portillo, representante legal de ABANSA.“La firma de esta declaración de intenciones con ABANSA busca favorecer el acceso a herramientas financieras para que las personas en condiciones de vulnerabilidad, como mujeres, pequeños productores, jóvenes, personas retornadas y personas con discapacidad, entre otras, puedan acceder a recursos para impulsar su desarrollo y su inclusión económica. Al trabajar juntos podemos fortalecer los esfuerzos comunes por un sistema financiero más inclusivo, innovador y resiliente para El Salvador”, declaró Raúl Salazar, Coordinador Residente de las Naciones Unidas en El Salvador y Belice.
1 / 5
Comunicado de prensa
23 junio 2026
Mensaje del Secretario General en la Semana de la acción climática de Londres
Queridos amigos y amigas: Las crisis aportan claridad.Y aquí en Londres —la ciudad de Dickens— queda claro que nuestro mundo se enfrenta a una “Historia de dos crisis”.Una crisis climática que nos empuja cada vez más hacia temperaturas más elevadas y nos acerca a puntos de inflexión catastróficos.Y una crisis energética que pone de manifiesto la insensatez de un mundo adicto a los hidrocarburos.A primera vista, estas crisis pueden parecer independientes.Pero comparten la misma fuerza destructiva:Los combustibles fósiles.Y requieren la misma respuesta:Una transición rápida y justa hacia una energía limpia, así como un impulso a la adaptación, la resiliencia y la justicia climática para quienes ya están sufriendo daños climáticos.Queridos amigos y amigas:Crisis número 1: el caos climático se está acelerando ante nuestros ojos. Acabamos de vivir los 11 años más calurosos de los que se tiene constancia. Las catástrofes climáticas son cada vez más frecuentes, destructivas y costosas. Y la Organización Meteorológica Mundial ha advertido de que esto es apenas el principio.El Niño no solo está llamando a la puerta. Podría echar la casa abajo. Subir la temperatura. Alterar los sistemas alimentarios e hídricos. Y afectar con mayor dureza a los más vulnerables. Hace diez años, los líderes mundiales acordaron en París limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados. Ahora los científicos afirman que las temperaturas medias anuales superarán ese umbral en los próximos años. a tarea que tenemos ante nosotros consiste en limitar estrictamente ese rebasamiento, acortar su duración y reducir las temperaturas a menos de 1,5 grados centígrados lo más rápido posible.Cada fracción de grado es crucial.Cada momento cuenta. Porque cuanto más elevado y prolongado sea el rebasamiento, mayor será el riesgo de traspasar los puntos de inflexión planetarios que desencadenan cambios irreversibles.Hoy, la Junta de Asesoramiento Científico de las Naciones Unidas publica un informe en el que se detalla exactamente lo que eso supondría. Los sistemas de arrecifes de coral se verían empujados hacia el colapso. Se acelerará la pérdida de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental, lo que provocará un aumento del nivel del mar que transformará las costas, desplazará a millones de personas y amenazará la existencia de algunas naciones insulares.Se debilitarán los principales sistemas de circulación oceánica que regulan el clima y las precipitaciones. Y algunas zonas de la selva amazónica adoptarán condiciones similares a las de la sabana.Queridos amigos y amigas: Los puntos de inflexión de la Tierra son como los objetos que se ven en el espejo retrovisor de un coche: Están mucho más cerca de lo que parece. Al mismo tiempo, nos enfrentamos a una segunda crisis. El conflicto en Oriente Medio ha desencadenado un choque energético de enorme magnitud.La Agencia Internacional de la Energía afirma que, por su magnitud, es comparable a las crisis petroleras de la década de 1970 … y a la agitación que siguió a la invasión rusa de Ucrania. Combinadas. Para muchos países en desarrollo, no es solo una crisis energética. Es una crisis de deuda. Una crisis alimentaria. Una crisis para el desarrollo. Y añadiría que cualquier acuerdo de paz es bienvenido y supondría un alivio muy necesario, pero —que no quepa duda— es probable que las repercusiones sean duraderas. Queridos amigos y amigas: Estas dos crisis han puesto de manifiesto una vez más los límites de un modelo de desarrollo obsoleto.Un modelo basado en los combustibles fósiles, en el que un solo conflicto puede trastocar el suministro energético mundial y un solo cuello de botella puede disparar los precios. Un modelo que considera que la naturaleza es inagotable, y que puede consumirse sin consecuencias. Un modelo que ha generado una enorme riqueza, pero que también ha agravado la desigualdad y alimentado la inseguridad.Un modelo en el que quienes menos han contribuido a provocar las crisis son los que pagan el precio más alto. La lección es clara: este modelo no tiene futuro. La comunidad internacional reconoció sus límites al adoptar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El mundo no puede volver atrás.No podemos seguir apostando por un sistema basado en los combustibles fósiles que alimenta tanto la crisis climática como la crisis energética.Lo que necesitamos, con carácter de urgencia, es la voluntad de aplicar plenamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Combinar prosperidad con resiliencia. Crecimiento con sostenibilidad.Y oportunidad con justicia.La buena noticia es que, a diferencia de todas las crisis energéticas anteriores, ahora tenemos una salida clara.Una salida limpia. Las energías renovables son la fuente de electricidad nueva más barata, más rápida y más escalable en la mayor parte del mundo.Desde 2010, el costo de la energía solar se ha desplomado casi un 90 %, el de la energía eólica terrestre más de un 70 % y el del almacenamiento en baterías un 95 %. El año pasado, la energía eólica y la solar superaron todo el crecimiento de la demanda de electricidad nueva a nivel mundial.La energía solar registró el mayor incremento anual de todas las fuentes de electricidad de la historia.Más del 90 % de la nueva capacidad renovable añadida a nivel mundial ya es más barata que las alternativas de combustibles fósiles más económicas.Según la Agencia Internacional de Energías Renovables, la capacidad actual de energías renovables supuso un ahorro para la economía mundial de 480.000 millones de dólares en costos evitados de combustibles fósiles solo en 2025.Además, las energías renovables evitaron unas emisiones de dióxido de carbono superiores a las anuales de los Estados Unidos, la Unión Europea y el Japón juntos. Mientras tanto, la inversión en energías limpias está atrayendo casi el doble de capital que los combustibles fósiles. Gran parte de este impulso proviene de los países importadores de combustibles fósiles, decididos a liberarse de unos mercados energéticos inestables e impredecibles.Porque entienden una verdad fundamental: Cada unidad de energía que un país produce por sí mismo es una unidad menos que debe comprar en un mercado que no puede controlar … por una vía que no puede proteger … a un precio determinado por circunstancias que no ha elegido. No hay embargos sobre la luz solar ni bloqueos sobre el viento. Queridos amigos y amigas: Ya se ha dictado el veredicto: La independencia energética no puede basarse en la dependencia de los combustibles fósiles.Las energías renovables son la piedra angular de la verdadera seguridad energética. La electrificación del transporte, los edificios y la industria es una de las formas más rápidas de reducir las emisiones y acabar con la dependencia de los combustibles fósiles importados.Cuanto más se alimenten las economías de electricidad limpia, más seguras, resilientes y competitivas serán. Entonces, ¿cómo podemos dar el salto definitivo hacia una energía limpia?Permítanme señalar siete medidas. En primer lugar, debemos actuar con mucha más urgencia para limitar estrictamente la magnitud y duración de cualquier aumento de la temperatura por encima de 1,5 grados.La ciencia ha trazado una hoja de ruta clara: Las emisiones deben alcanzar su nivel máximo de inmediato… descender drásticamente durante este decenio… y alcanzar el cero neto a nivel mundial para 2050.Sin embargo, el mundo sigue peligrosamente desviado de su rumbo.Los planes climáticos nacionales más recientes reducirían las emisiones mundiales solo en torno a un 10 % para 2035. La ciencia nos indica que las emisiones deben reducirse en un 60 % durante ese mismo período para que la meta de 1,5 grados siga estando a nuestro alcance. Los países del G20 deben tomar la iniciativa, pues sus miembros producen alrededor del 80 % de las emisiones mundiales. Todos los principales emisores deben acelerar sus medidas.Y cada país debe ir más allá de sus compromisos.Acelerando la transición de los combustibles fósiles hacia las energías limpias, tal y como se comprometieron los gobiernos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2023. Poniendo fin a la deforestación y restaurando la naturaleza.Y reduciendo rápidamente las emisiones de dióxido de carbono derivadas de la producción y el consumo de carbón, petróleo y gas.El CO₂ sigue siendo el principal factor que provoca el calentamiento a largo plazo. Pero también es hora de dar prioridad a la reducción de las emisiones de metano. El metano es responsable de aproximadamente un tercio del calentamiento global.Es unas 80 veces más potente que el dióxido de carbono. Pero, a diferencia del CO₂, el metano se descompone en la atmósfera en el plazo de una o dos décadas.Eso significa que unos recortes drásticos podrían traducirse en una reducción notable de las temperaturas en el plazo de una generación. Por eso, hoy lanzo un Llamamiento Mundial a la Acción sobre el Metano. En el Llamamiento se destacan tres sectores. El sector de los desechos: esto incluye medidas decisivas para reducir el desperdicio de alimentos, poner fin al vertido abierto y capturar las emisiones procedentes de los vertederos y las aguas residuales.El sector agrícola: es preciso reducir las emisiones mediante soluciones probadas para fomentar la seguridad alimentaria y proteger los medios de vida de los agricultores.Y, especialmente, el sector que constituye la causa fundamental de las dos crisis a las que se enfrenta nuestro mundo … y en el que se pueden obtener los beneficios más inmediatos: el carbón, el petróleo y el gas.Insto a la industria de los combustibles fósiles a que dé un paso al frente y haga lo que debería haber hecho hace mucho tiempo. La Agencia Internacional de la Energía ha constatado que alrededor del 70 % de las emisiones de metano procedentes del petróleo y el gas pueden eliminarse utilizando la tecnología existente, en gran parte con un costo neto bajo o nulo.Sin embargo, solo en 2025 se quemaron unos 167.000 millones de metros cúbicos de gas, lo que equivale al consumo anual de África.El Sistema de Alerta y Respuesta al Metano del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha emitido más de 5.000 alertas en 33 países.Sin embargo, la tasa de respuesta a nivel mundial se sitúa en torno al 12 %.Por eso, las medidas voluntarias ya no son suficientes. El mundo eliminó gradualmente la gasolina con plomo. Eliminamos las sustancias químicas que agotan la capa de ozono.El próximo paso debe ser la contaminación por metano.Hago un llamamiento tanto a los gobiernos de los países productores como a los de los países consumidores para que establezcan una nueva norma mundial para el sector del petróleo y el gas: emisiones de metano próximas a cero en toda la cadena de valor.
En segundo lugar, debemos hacer frente a la crisis energética actual sin aumentar nuestra dependencia de los combustibles que la provocan. En todo el mundo, voces influyentes siguen insistiendo en más minas de carbón, más yacimientos petrolíferos y mayor ampliación del gas.Y esto, en un momento en que el mundo ni siquiera podrá aprovechar todos los combustibles fósiles a los que ya tiene acceso, por no hablar de apostar por nuevos suministros e infraestructura que corren el riesgo de quedar obsoletos mucho antes de que finalice su vida económica. Y seamos claros: no serán solo los activos los que queden sin valor, sino economías enteras.El motor del crecimiento de hoy y de mañana funciona con energía limpia. Entiendo el impulso de aferrarse a lo que nos resulta familiar, sobre todo en épocas de agitación.La promesa de que “todo seguirá igual” puede resultar tranquilizadora para algunas personas.Pero eso significa pagar más a cambio de menos seguridad. Significa ceder a otros las industrias y los puestos de trabajo del siglo XXI, mientras los riesgos aumentan dentro del propio país.Eso no es liderazgo. Es una retirada. Y debemos tener igual de claro quién asume el costo: Los trabajadores. Las familias que están pasando apuros debido al aumento de las facturas, a la mayor incertidumbre y a la sensación de que el sistema no las favorece, mientras que los gigantes de los combustibles fósiles siguen obteniendo ganancias extraordinarias.Las ocho mayores empresas de combustibles fósiles declararon haber obtenido unos beneficios adicionales de 6.500 millones de dólares solo en el primer trimestre de este año, y esa cifra solo incluye un mes de la crisis de Oriente Medio, mientras los precios del petróleo seguían subiendo y los beneficios aumentaban. Se trata de ganancias inesperadas fruto del sufrimiento; de la inestabilidad, las penurias y la dependencia. Insto a los gobiernos a que les apliquen impuestos. Y los insto a que destinen los ingresos a lo que realmente corresponde: ayudar a las familias y comunidades vulnerables y acelerar la transición hacia una energía limpia y asequible. Pero no basta con eliminar los subsidios e incentivos perjudiciales. También debemos eliminar los obstáculos estructurales que frenan los proyectos de energía limpia. Con demasiada frecuencia, los proyectos se quedan esperando la conexión a la red eléctrica, a veces durante años.La transmisión es insuficiente. Los sistemas de distribución están obsoletos.El almacenamiento se está quedando atrás. Los sistemas digitales todavía no son lo suficientemente inteligentes ni flexibles. Además, las conexiones regionales e interregionales siguen siendo demasiado limitadas. Si nos tomamos en serio la transición, debemos considerar las redes eléctricas como infraestructura estratégica.La era de la electrificación exigirá una enorme ampliación de las redes eléctricas, el almacenamiento y la flexibilidad del sistema. Y necesitamos normas adecuadas para el siglo XXI. Los gobiernos deben crear las condiciones necesarias para la inversión, mediante una planificación modernizada, la agilización de la concesión de permisos y la reforma regulatoria. En tercer lugar, con el aumento constante de la demanda de energía, debemos hacer frente a uno de los sectores cuya demanda crece más rápido: los centros de datos de inteligencia artificial.La inteligencia artificial puede acelerar las soluciones climáticas. Puede ayudar a curar enfermedades, transformar la educación y permitir que la humanidad afronte retos que antes se consideraban fuera de nuestro alcance. Debemos aprovechar ese potencial.Pero la inteligencia artificial también demanda grandes cantidades de tierra, agua y energía.Los centros de datos que la sustentan ya consumen más electricidad que la mayoría de los países. Para 2030, podrían consumir más energía que todos los países, salvo cinco, y suficiente agua como para satisfacer las necesidades básicas de los 1.300 millones de habitantes de África Subsahariana durante todo un año.Además, ocupan terreno, a menudo en comunidades que apenas se benefician de ello.A pesar de estas evidentes inquietudes, las comunidades suelen desconocer el impacto ambiental de la infraestructura que se construye a su alrededor.Por eso, hoy propongo la Iniciativa para la Transparencia Ambiental de la IA.Hago un llamamiento a todas las grandes empresas de inteligencia artificial para que midan y hagan público el impacto ambiental total de sus sistemas —en cuanto a emisiones de carbono, consumo de agua y uso de la tierra— y se comprometan a que todos sus centros de datos funcionen con energía renovable para 2030.Basta de costos ocultos. Basta de trasladar la carga a quienes menos pueden soportarla.Es hora de decir la verdad.Para que la inteligencia artificial contribuya a construir un futuro mejor, debe ser sincera sobre lo que nos cuesta ahora.En cuarto lugar, debemos lograr una transición justa.La historia nos enseña una dura lección: La mayor amenaza no es la transición en sí misma, sino la incapacidad para gestionarla. Ese es el riesgo al que nos enfrentamos hoy en día. La transición energética no avanza de forma coherente. La inversión en combustibles fósiles continúa a pesar del crecimiento de las energías limpias.Los países avanzan en direcciones opuestas.Los productores preguntan: ¿Qué pasará con nuestros ingresos, nuestros puestos de trabajo y nuestras economías? Los consumidores preguntan: ¿Seguirá siendo la energía asequible y fiable?Los países en desarrollo preguntan: ¿Seremos capaces de competir o nos quedaremos atrás?Y los trabajadores, las comunidades y los jóvenes preguntan: ¿Qué significa esta transición para nuestro futuro?En estos momentos, las preguntas no se están respondiendo de forma coordinada. Necesitamos un esfuerzo conjunto y práctico centrado en los resultados.Un espacio que reúna a productores y consumidores, a países desarrollados y en desarrollo, al sector financiero, a la industria, a los trabajadores y a la sociedad civil.Un espacio para prestar atención a las cuestiones fundamentales que determinarán el éxito o el fracaso de la transición. ¿Cómo podemos eliminar gradualmente nuestra dependencia de los combustibles fósiles y, al mismo tiempo, impulsar rápidamente el uso de las energías limpias?¿Cómo gestionamos los riesgos económicos de los países que dependen de los ingresos procedentes de los combustibles fósiles?¿Cómo podemos apoyar a los trabajadores y a las comunidades mediante una transición justa?¿Y cómo podemos movilizar la inversión a la velocidad y la escala necesarias?En septiembre convocaré a los líderes para que contribuyan a impulsar esta labor de cara a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) que se celebrará en Türkiye.Porque la transición en sí ya no se pone en duda. Será una transición controlada o caótica … justa o desigual … una fuente de estabilidad o de mayor división.Esas decisiones siguen estando en nuestras manos. Y quiero subrayar que la energía limpia no puede basarse en prácticas sucias.Una transición justa implica que los países y las comunidades cuyas tierras albergan los minerales esenciales para el futuro de la energía limpia deben participar plenamente de sus beneficios. Se acabó la extracción sin desarrollo.En quinto lugar —y esto es fundamental—, debemos hacer mucho más para proteger a las personas y a las comunidades de los efectos inmediatos del caos climático. Porque, aunque corramos a toda velocidad, no podemos escapar del cambio climático. Sus repercusiones ya se dejan sentir: se acumulan y se agravan en cascada.Una sequía puede convertirse rápidamente en una crisis alimentaria. Una tormenta puede convertirse en una crisis de deuda.Una ola de calor puede convertirse en una emergencia de salud pública.La adaptación es fundamental.Salva vidas, protege los hogares y las comunidades, ayuda a las economías a absorber los choques y mantiene la cohesión de las sociedades.Sin embargo, la adaptación se ha considerado durante mucho tiempo una cuestión de caridad.Eso es un error.Los efectos del cambio climático ya están transformando el desarrollo, la estabilidad y la seguridad.Están poniendo a prueba los sistemas alimentarios e hídricos, alterando las cadenas de suministro, ejerciendo presión sobre las finanzas públicas y agravando la fragilidad.Debemos actuar en consecuencia. La adaptación debe integrarse en la planificación y la toma de decisiones a nivel nacional, desde las estrategias de desarrollo hasta la regulación. Necesitamos sistemas de seguros y de riesgo compartido más eficaces. Necesitamos sistemas de contingencia que puedan actuar antes de que las perturbaciones se conviertan en catástrofes humanitarias y económicas. Debemos prepararnos mejor antes de que se produzca un desastre y aplicar plenamente nuestra iniciativa de Alertas Tempranas para Todos. Y los países desarrollados deben cumplir su compromiso de larga data de duplicar la financiación para la adaptación, con una trayectoria clara hacia su triplicación.
Esto nos lleva al sexto punto: todo esto requiere financiación con la envergadura, la rapidez y la equidad que exigen ambas crisis.Hoy en día, el sistema financiero mundial está fallando a los países que más necesitan apoyo. Sobrevalora el riesgo y subestima las oportunidades.Muchos países en desarrollo se enfrentan a unos costos de endeudamiento para la energía limpia y la resiliencia que pueden ser entre dos y tres veces superiores a los de las economías más ricas.Algunos países con inmenso potencial renovable están siendo excluidos de la revolución de la energía limpia.Sin ir más lejos, podemos verlo en el vasto continente africano. África alberga el 60 % de los mejores recursos solares del mundo. El 30 % de los minerales esenciales. Y una quinta parte de la humanidad.Sin embargo, recibe apenas el 2 % de la inversión mundial en energía limpia.Al mismo tiempo, más de 600 millones de africanos siguen sin tener acceso a la electricidad.Esto es injusto y supone una oportunidad perdida para África y para el mundo.Los países desarrollados deben cumplir sus promesas, en particular el apoyo al Fondo de Respuesta a las Pérdidas y los Daños y al Fondo Verde para el Clima.Los 300.000 millones de dólares prometidos a los países en desarrollo deben hacerse realidad, con medidas concretas para movilizar 1,3 billones de dólares al año para 2035. En un mundo en que la ayuda se está reduciendo, también debemos aprovechar el papel catalizador de los bancos multilaterales de desarrollo y del sistema de financiación para el desarrollo en general a fin de contribuir a la financiación de infraestructuras a largo plazo, como las redes eléctricas, el transporte público y los sistemas de abastecimiento de agua. Las recientes reformas y decisiones de política han incrementado la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo en una cantidad de entre 600.000 y 800.000 millones de dólares. Los bancos deben utilizar los fondos de forma decidida para financiar la infraestructura del futuro y la adaptación climática. Además, deben adaptar sus instrumentos para que se ajusten a la magnitud y al plazo del reto, lo que incluye proporcionar financiación a 50 años cuando sea necesario. Y debemos ir más allá.Los accionistas deben potenciar aún más la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo, entre otras cosas mediante una recapitalización audaz y nuevas reformas. Ante la reducción del margen fiscal, cada dólar público debe rendir más y utilizarse de forma más creativa para movilizar capitales privados. Esto significa garantías ampliadas, financiación en moneda nacional, financiación combinada y otros instrumentos de riesgo compartido para reducir el costo del capital y atraer la inversión privada, especialmente en los países en desarrollo, donde los riesgos se perciben como elevados. Significa recurrir a fuentes de financiación adicionales, desde impuestos solidarios a los sectores con altas emisiones hasta canjes de deuda por acción climática, pasando por ingresos del mercado del carbono y la movilización de la filantropía. Y significa asegurar que todas las instituciones financieras —públicas y privadas— adapten sus operaciones al Acuerdo de París y a la realidad de un mundo que se calienta. Al fin y al cabo, la prueba es sencilla: Debemos canalizar capital hacia los países en desarrollo con la rapidez, la magnitud y la asequibilidad que exigen los tiempos actuales para hacer frente a la crisis climática, impulsar un crecimiento más sólido y resiliente, y avanzar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En séptimo y último lugar, debemos proteger la ciencia y la verdad misma.La ciencia ha dotado a la humanidad de la capacidad de comprender los riesgos antes de que se produzca una catástrofe. Sin embargo, la desinformación se está extendiendo —de forma deliberada— para retrasar la acción climática, afianzar intereses creados y minar la confianza. Debemos actuar para proteger la independencia científica; Fomentar la confianza en los datos y en las instituciones; Proteger a los defensores de los derechos humanos y a los periodistas que informan sobre el clima y el medio ambiente; Y velar por que todo el mundo tenga acceso a información fiable, creíble y con base científica.Las Naciones Unidas han puesto en marcha la Iniciativa Global para la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático con el fin de contribuir precisamente a eso. Los hechos son importantes. La ciencia es importante. La integridad de la información es importante.Queridos amigos y amigas:Permítanme terminar donde empecé: con Dickens. En lo que respecta a la agenda climática, este es, sin duda, el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos. El peor: porque los efectos del cambio climático se están intensificando, se avecinan puntos de inflexión y la crisis energética ha puesto de manifiesto los graves riesgos que conlleva la dependencia de los combustibles fósiles. Pero también el mejor: porque la revolución de las energías renovables ya está en marcha. Una revolución de energía limpia, electrificación, costos a la baja, aumento de las ambiciones … y enormes oportunidades.Una revolución capaz de liberar a los países de la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles, ampliar el acceso a la energía, reforzar la seguridad, crear puestos de trabajo, mejorar la calidad del aire, restaurar los ecosistemas y hacer posible un futuro más seguro. Tenemos la enorme oportunidad —y la responsabilidad— de convertir esta “Historia de dos crisis” en una única historia de determinación, equidad y progreso compartido.Podemos finalmente cerrar el capítulo de los combustibles fósiles y construir un futuro impulsado por las energías renovables y basado en la justicia climática.Este es el momento de elegir. Nuestro momento de la verdad. Nuestro momento de oportunidad. Tenemos que aprovecharlo. Muchas gracias.
En segundo lugar, debemos hacer frente a la crisis energética actual sin aumentar nuestra dependencia de los combustibles que la provocan. En todo el mundo, voces influyentes siguen insistiendo en más minas de carbón, más yacimientos petrolíferos y mayor ampliación del gas.Y esto, en un momento en que el mundo ni siquiera podrá aprovechar todos los combustibles fósiles a los que ya tiene acceso, por no hablar de apostar por nuevos suministros e infraestructura que corren el riesgo de quedar obsoletos mucho antes de que finalice su vida económica. Y seamos claros: no serán solo los activos los que queden sin valor, sino economías enteras.El motor del crecimiento de hoy y de mañana funciona con energía limpia. Entiendo el impulso de aferrarse a lo que nos resulta familiar, sobre todo en épocas de agitación.La promesa de que “todo seguirá igual” puede resultar tranquilizadora para algunas personas.Pero eso significa pagar más a cambio de menos seguridad. Significa ceder a otros las industrias y los puestos de trabajo del siglo XXI, mientras los riesgos aumentan dentro del propio país.Eso no es liderazgo. Es una retirada. Y debemos tener igual de claro quién asume el costo: Los trabajadores. Las familias que están pasando apuros debido al aumento de las facturas, a la mayor incertidumbre y a la sensación de que el sistema no las favorece, mientras que los gigantes de los combustibles fósiles siguen obteniendo ganancias extraordinarias.Las ocho mayores empresas de combustibles fósiles declararon haber obtenido unos beneficios adicionales de 6.500 millones de dólares solo en el primer trimestre de este año, y esa cifra solo incluye un mes de la crisis de Oriente Medio, mientras los precios del petróleo seguían subiendo y los beneficios aumentaban. Se trata de ganancias inesperadas fruto del sufrimiento; de la inestabilidad, las penurias y la dependencia. Insto a los gobiernos a que les apliquen impuestos. Y los insto a que destinen los ingresos a lo que realmente corresponde: ayudar a las familias y comunidades vulnerables y acelerar la transición hacia una energía limpia y asequible. Pero no basta con eliminar los subsidios e incentivos perjudiciales. También debemos eliminar los obstáculos estructurales que frenan los proyectos de energía limpia. Con demasiada frecuencia, los proyectos se quedan esperando la conexión a la red eléctrica, a veces durante años.La transmisión es insuficiente. Los sistemas de distribución están obsoletos.El almacenamiento se está quedando atrás. Los sistemas digitales todavía no son lo suficientemente inteligentes ni flexibles. Además, las conexiones regionales e interregionales siguen siendo demasiado limitadas. Si nos tomamos en serio la transición, debemos considerar las redes eléctricas como infraestructura estratégica.La era de la electrificación exigirá una enorme ampliación de las redes eléctricas, el almacenamiento y la flexibilidad del sistema. Y necesitamos normas adecuadas para el siglo XXI. Los gobiernos deben crear las condiciones necesarias para la inversión, mediante una planificación modernizada, la agilización de la concesión de permisos y la reforma regulatoria. En tercer lugar, con el aumento constante de la demanda de energía, debemos hacer frente a uno de los sectores cuya demanda crece más rápido: los centros de datos de inteligencia artificial.La inteligencia artificial puede acelerar las soluciones climáticas. Puede ayudar a curar enfermedades, transformar la educación y permitir que la humanidad afronte retos que antes se consideraban fuera de nuestro alcance. Debemos aprovechar ese potencial.Pero la inteligencia artificial también demanda grandes cantidades de tierra, agua y energía.Los centros de datos que la sustentan ya consumen más electricidad que la mayoría de los países. Para 2030, podrían consumir más energía que todos los países, salvo cinco, y suficiente agua como para satisfacer las necesidades básicas de los 1.300 millones de habitantes de África Subsahariana durante todo un año.Además, ocupan terreno, a menudo en comunidades que apenas se benefician de ello.A pesar de estas evidentes inquietudes, las comunidades suelen desconocer el impacto ambiental de la infraestructura que se construye a su alrededor.Por eso, hoy propongo la Iniciativa para la Transparencia Ambiental de la IA.Hago un llamamiento a todas las grandes empresas de inteligencia artificial para que midan y hagan público el impacto ambiental total de sus sistemas —en cuanto a emisiones de carbono, consumo de agua y uso de la tierra— y se comprometan a que todos sus centros de datos funcionen con energía renovable para 2030.Basta de costos ocultos. Basta de trasladar la carga a quienes menos pueden soportarla.Es hora de decir la verdad.Para que la inteligencia artificial contribuya a construir un futuro mejor, debe ser sincera sobre lo que nos cuesta ahora.En cuarto lugar, debemos lograr una transición justa.La historia nos enseña una dura lección: La mayor amenaza no es la transición en sí misma, sino la incapacidad para gestionarla. Ese es el riesgo al que nos enfrentamos hoy en día. La transición energética no avanza de forma coherente. La inversión en combustibles fósiles continúa a pesar del crecimiento de las energías limpias.Los países avanzan en direcciones opuestas.Los productores preguntan: ¿Qué pasará con nuestros ingresos, nuestros puestos de trabajo y nuestras economías? Los consumidores preguntan: ¿Seguirá siendo la energía asequible y fiable?Los países en desarrollo preguntan: ¿Seremos capaces de competir o nos quedaremos atrás?Y los trabajadores, las comunidades y los jóvenes preguntan: ¿Qué significa esta transición para nuestro futuro?En estos momentos, las preguntas no se están respondiendo de forma coordinada. Necesitamos un esfuerzo conjunto y práctico centrado en los resultados.Un espacio que reúna a productores y consumidores, a países desarrollados y en desarrollo, al sector financiero, a la industria, a los trabajadores y a la sociedad civil.Un espacio para prestar atención a las cuestiones fundamentales que determinarán el éxito o el fracaso de la transición. ¿Cómo podemos eliminar gradualmente nuestra dependencia de los combustibles fósiles y, al mismo tiempo, impulsar rápidamente el uso de las energías limpias?¿Cómo gestionamos los riesgos económicos de los países que dependen de los ingresos procedentes de los combustibles fósiles?¿Cómo podemos apoyar a los trabajadores y a las comunidades mediante una transición justa?¿Y cómo podemos movilizar la inversión a la velocidad y la escala necesarias?En septiembre convocaré a los líderes para que contribuyan a impulsar esta labor de cara a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) que se celebrará en Türkiye.Porque la transición en sí ya no se pone en duda. Será una transición controlada o caótica … justa o desigual … una fuente de estabilidad o de mayor división.Esas decisiones siguen estando en nuestras manos. Y quiero subrayar que la energía limpia no puede basarse en prácticas sucias.Una transición justa implica que los países y las comunidades cuyas tierras albergan los minerales esenciales para el futuro de la energía limpia deben participar plenamente de sus beneficios. Se acabó la extracción sin desarrollo.En quinto lugar —y esto es fundamental—, debemos hacer mucho más para proteger a las personas y a las comunidades de los efectos inmediatos del caos climático. Porque, aunque corramos a toda velocidad, no podemos escapar del cambio climático. Sus repercusiones ya se dejan sentir: se acumulan y se agravan en cascada.Una sequía puede convertirse rápidamente en una crisis alimentaria. Una tormenta puede convertirse en una crisis de deuda.Una ola de calor puede convertirse en una emergencia de salud pública.La adaptación es fundamental.Salva vidas, protege los hogares y las comunidades, ayuda a las economías a absorber los choques y mantiene la cohesión de las sociedades.Sin embargo, la adaptación se ha considerado durante mucho tiempo una cuestión de caridad.Eso es un error.Los efectos del cambio climático ya están transformando el desarrollo, la estabilidad y la seguridad.Están poniendo a prueba los sistemas alimentarios e hídricos, alterando las cadenas de suministro, ejerciendo presión sobre las finanzas públicas y agravando la fragilidad.Debemos actuar en consecuencia. La adaptación debe integrarse en la planificación y la toma de decisiones a nivel nacional, desde las estrategias de desarrollo hasta la regulación. Necesitamos sistemas de seguros y de riesgo compartido más eficaces. Necesitamos sistemas de contingencia que puedan actuar antes de que las perturbaciones se conviertan en catástrofes humanitarias y económicas. Debemos prepararnos mejor antes de que se produzca un desastre y aplicar plenamente nuestra iniciativa de Alertas Tempranas para Todos. Y los países desarrollados deben cumplir su compromiso de larga data de duplicar la financiación para la adaptación, con una trayectoria clara hacia su triplicación.
Esto nos lleva al sexto punto: todo esto requiere financiación con la envergadura, la rapidez y la equidad que exigen ambas crisis.Hoy en día, el sistema financiero mundial está fallando a los países que más necesitan apoyo. Sobrevalora el riesgo y subestima las oportunidades.Muchos países en desarrollo se enfrentan a unos costos de endeudamiento para la energía limpia y la resiliencia que pueden ser entre dos y tres veces superiores a los de las economías más ricas.Algunos países con inmenso potencial renovable están siendo excluidos de la revolución de la energía limpia.Sin ir más lejos, podemos verlo en el vasto continente africano. África alberga el 60 % de los mejores recursos solares del mundo. El 30 % de los minerales esenciales. Y una quinta parte de la humanidad.Sin embargo, recibe apenas el 2 % de la inversión mundial en energía limpia.Al mismo tiempo, más de 600 millones de africanos siguen sin tener acceso a la electricidad.Esto es injusto y supone una oportunidad perdida para África y para el mundo.Los países desarrollados deben cumplir sus promesas, en particular el apoyo al Fondo de Respuesta a las Pérdidas y los Daños y al Fondo Verde para el Clima.Los 300.000 millones de dólares prometidos a los países en desarrollo deben hacerse realidad, con medidas concretas para movilizar 1,3 billones de dólares al año para 2035. En un mundo en que la ayuda se está reduciendo, también debemos aprovechar el papel catalizador de los bancos multilaterales de desarrollo y del sistema de financiación para el desarrollo en general a fin de contribuir a la financiación de infraestructuras a largo plazo, como las redes eléctricas, el transporte público y los sistemas de abastecimiento de agua. Las recientes reformas y decisiones de política han incrementado la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo en una cantidad de entre 600.000 y 800.000 millones de dólares. Los bancos deben utilizar los fondos de forma decidida para financiar la infraestructura del futuro y la adaptación climática. Además, deben adaptar sus instrumentos para que se ajusten a la magnitud y al plazo del reto, lo que incluye proporcionar financiación a 50 años cuando sea necesario. Y debemos ir más allá.Los accionistas deben potenciar aún más la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo, entre otras cosas mediante una recapitalización audaz y nuevas reformas. Ante la reducción del margen fiscal, cada dólar público debe rendir más y utilizarse de forma más creativa para movilizar capitales privados. Esto significa garantías ampliadas, financiación en moneda nacional, financiación combinada y otros instrumentos de riesgo compartido para reducir el costo del capital y atraer la inversión privada, especialmente en los países en desarrollo, donde los riesgos se perciben como elevados. Significa recurrir a fuentes de financiación adicionales, desde impuestos solidarios a los sectores con altas emisiones hasta canjes de deuda por acción climática, pasando por ingresos del mercado del carbono y la movilización de la filantropía. Y significa asegurar que todas las instituciones financieras —públicas y privadas— adapten sus operaciones al Acuerdo de París y a la realidad de un mundo que se calienta. Al fin y al cabo, la prueba es sencilla: Debemos canalizar capital hacia los países en desarrollo con la rapidez, la magnitud y la asequibilidad que exigen los tiempos actuales para hacer frente a la crisis climática, impulsar un crecimiento más sólido y resiliente, y avanzar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En séptimo y último lugar, debemos proteger la ciencia y la verdad misma.La ciencia ha dotado a la humanidad de la capacidad de comprender los riesgos antes de que se produzca una catástrofe. Sin embargo, la desinformación se está extendiendo —de forma deliberada— para retrasar la acción climática, afianzar intereses creados y minar la confianza. Debemos actuar para proteger la independencia científica; Fomentar la confianza en los datos y en las instituciones; Proteger a los defensores de los derechos humanos y a los periodistas que informan sobre el clima y el medio ambiente; Y velar por que todo el mundo tenga acceso a información fiable, creíble y con base científica.Las Naciones Unidas han puesto en marcha la Iniciativa Global para la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático con el fin de contribuir precisamente a eso. Los hechos son importantes. La ciencia es importante. La integridad de la información es importante.Queridos amigos y amigas:Permítanme terminar donde empecé: con Dickens. En lo que respecta a la agenda climática, este es, sin duda, el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos. El peor: porque los efectos del cambio climático se están intensificando, se avecinan puntos de inflexión y la crisis energética ha puesto de manifiesto los graves riesgos que conlleva la dependencia de los combustibles fósiles. Pero también el mejor: porque la revolución de las energías renovables ya está en marcha. Una revolución de energía limpia, electrificación, costos a la baja, aumento de las ambiciones … y enormes oportunidades.Una revolución capaz de liberar a los países de la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles, ampliar el acceso a la energía, reforzar la seguridad, crear puestos de trabajo, mejorar la calidad del aire, restaurar los ecosistemas y hacer posible un futuro más seguro. Tenemos la enorme oportunidad —y la responsabilidad— de convertir esta “Historia de dos crisis” en una única historia de determinación, equidad y progreso compartido.Podemos finalmente cerrar el capítulo de los combustibles fósiles y construir un futuro impulsado por las energías renovables y basado en la justicia climática.Este es el momento de elegir. Nuestro momento de la verdad. Nuestro momento de oportunidad. Tenemos que aprovecharlo. Muchas gracias.
1 / 5
Comunicado de prensa
14 marzo 2026
Invertir en las mujeres y niñas es acelerar el futuro próspero y más humano que anhelamos
Avanzar hacia la igualdad de oportunidades para las mujeres y niñas es un acto de justicia y una decisión estratégica que impulsa el desarrollo humano, económico y social. La evidencia muestra que cuando las mujeres, durante toda su vida, pueden acceder plenamente a educación, empleo, salud, tecnología y a la toma de decisiones, toda la sociedad progresa. Por eso, las Naciones Unidas subraya que cada inversión en la igualdad de oportunidades acelera el futuro más humano, próspero y sostenible que anhelamos. Para lograrlo es importante trabajar hoy en superar las brechas que empiezan en el hogar y se extienden a lo largo del ciclo de vida de las mujeres. Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2024, el 34% de las adolescentes de 13 a 18 años no asiste a la escuela por razones familiares, frente a solo 6.8% de los niños y adolescentes de la misma edad. Además, las mujeres que estudian dedican 9.3 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, comparado con 6.1 horas de sus pares masculinos. Estas desigualdades restringen su tiempo, autonomía y capacidad de soñar con un futuro profesional. En este sentido, la Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados es importante para superar este reto. La reducción del embarazo adolescente en 68.3% durante los últimos diez años es un avance significativo. A pesar de esto, se registran diariamente un promedio de 21 embarazos en adolescentes. En 2024, una de cada diez adolescentes de 15 a 19 años estaba en una unión conyugal, con altos costos personales y económicos para la sociedad. En la vida adulta, la participación económica sigue siendo desigual. Solo el 46.7% de las mujeres forma parte de la fuerza laboral, frente al 76% de los hombres, y ellas continúan dedicando hasta tres veces más tiempo al trabajo doméstico no remunerado. La desigualdad también limita su inserción en la economía del futuro. Solo 1 de 4 personas egresadas en educación superior STEM son mujeres, y en el acceso a servicios financieros digitales persiste una brecha de 20.3 % en favor de los hombres. Estas diferencias reducen su participación en empleos de mayor productividad, en emprendimientos tecnológicos o innovación en sus comunidades. En esta misma línea, cerrar la brecha digital no solo ampliaría oportunidades, también podría aportar 1,5 billones de dólares al PIB mundial para 2030. Adicionalmente, el 58 % de las mujeres jóvenes han experimentado acoso en línea, un tipo de violencia contemporánea y extendida que limita su participación plena en espacios digitales. Hay notables avances en materia de seguridad, pero la violencia contra las mujeres y niñas sigue siendo un desafío para enfrentar. Entre 2024 y 2025, hubo más de 18 mil casos de violencia de género reportados por la Fiscalía General de la República, de los cuales 8 mil fueron por violencia sexual. Por eso, es clave continuar los esfuerzos para la prevención y respuesta. Adicionalmente, se requiere avanzar hacia la igualdad en la participación política de mujeres. Alrededor del mundo, las mujeres poseen apenas dos tercios de los derechos legales que tienen los hombres. Ante esta realidad, la igualdad de oportunidades puede tener efectos sociales y económicos positivos en diferentes ámbitos. De acuerdo con estimaciones de organismos de Naciones Unidas y del Banco Mundial, cerrar la brecha de género en materia de empleos podría producir un aumento de cerca del 20% en el PIB mundial y, si se logran cerrar las brechas específicas en productividad y salarios agrícolas para las mujeres, se podría incluso aumentar el PIB mundial en 1 billón de dólares y reducir la inseguridad alimentaria de 45 millones de personas. Promover la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres es una excelente inversión para el país. Además, lo impulsa a un futuro más próspero y humano para toda la sociedad
1 / 5
Comunicado de prensa
06 marzo 2026
Día Internacional de la Mujer: ocho medidas para un mundo más igualitario
Durante casi una década al frente de las Naciones Unidas, he visto cómo nuestro mundo ha sido puesto a prueba una y otra vez: crisis climáticas, aumento de la pobreza, conflictos violentos y reducción del espacio cívico. Pero también he sido testigo de cómo muchas soluciones han arraigado. Todas ellas tenían un denominador común: las mujeres.Mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer, ha llegado el momento de reconocer que la desigualdad de género es el mayor desafío de nuestro tiempo para los derechos humanos y que promover la igualdad constituye uno de los motores más potentes del desarrollo sostenible y la paz.A continuación, presento ocho medidas extraídas de mi propia experiencia e inspiradas en la labor del sistema de las Naciones Unidas y los movimientos de la sociedad civil de todo el mundo, con el fin de promover los derechos de la mujer y obtener resultados.1. Superar la brecha de liderazgoLa igualdad de género es una cuestión de poder. Pero nuestro mundo sigue estando configurado por instituciones dominadas por los hombres. La creciente ola de autoritarismo está agravando estas desigualdades, revirtiendo medidas de protección que tanto ha costado conseguir —desde prácticas laborales justas hasta derechos reproductivos— y afianzando los sesgos raciales y de género que frenan el avance de las mujeres. La igualdad de género mejora las sociedades. Cuando se comparte el liderazgo, la libertad aumenta.2. Hacer de la paridad una prioridad Las mujeres están muy poco representadas en los gobiernos y los consejos de administración de todo el mundo. En las Naciones Unidas, nos propusimos hacer de la paridad de género una prioridad, comenzando por el personal directivo superior. Lo hicimos ampliando la búsqueda de candidatos y candidatas cualificados, no rebajando los criterios de selección. La ONU se ha fortalecido gracias a ello, con una mejor cultura de trabajo y unos procesos de toma de decisiones más inclusivos. La lección es clara: cuando las instituciones optan por la igualdad, los resultados no se hacen esperar.3. Apostar por la inversión de mayor rendimiento La inversión en las mujeres genera rendimientos extraordinarios. Cada dólar gastado en la educación de las niñas reporta casi el triple de beneficios, mientras que la salud materna y la planificación familiar multiplican por más de ocho los beneficios. Las políticas de apoyo a las familias, como el cuidado infantil y el cuidado de personas mayores, fortalecen las comunidades y potencian aún más el crecimiento. En conjunto, estas medidas sientan las bases para reducir las brechas de género, lo que puede aumentar el ingreso nacional hasta en un 20 %.4. Hacer un hueco en las negociaciones de pazLos acuerdos de paz son más duraderos cuando las mujeres participan en su negociación y aplicación. Sin embargo, en demasiados conflictos, como en Gaza, Ucrania y Sudán, las mujeres han quedado prácticamente excluidas de las negociaciones, a pesar de que son ellas las que sufren las consecuencias más graves de la guerra. En un momento de creciente inestabilidad, la inclusión no es algo simbólico, sino la vía más rápida para estabilizar nuestro mundo fracturado.5. Acabar con la discriminación en las leyes A nivel mundial, las mujeres solo disfrutan del 64 % de los derechos que se le reconocen a los hombres. En demasiados lugares, no pueden poseer bienes, trabajar libremente ni pedir el divorcio. Incluso cuando existen medidas de protección, las mujeres se enfrentan a mayores obstáculos para acceder a la asistencia jurídica o a los tribunales. Todos los países deben comprometerse a derogar las leyes discriminatorias y a hacer valer los derechos en la práctica. 6. Demostrar tolerancia cero con la violencia de género – y poner cero excusasLa violencia contra las mujeres es una emergencia mundial, arraigada en la desigualdad y secundada por el silencio. Todas las mujeres y niñas tienen derecho a vivir sin miedo. Sin embargo, la violencia de género —incluida la explotación y los abusos sexuales— sigue siendo una grave afrenta a la confianza y a la humanidad. Debemos combatirla en todas partes aplicando una tolerancia cero, exigiendo plena responsabilidad y apoyando incondicionalmente a las víctimas. 7. Eliminar los sesgos en la tecnologíaDado que las mujeres solo representan una de cada cuatro personas en el sector tecnológico, los sesgos se están integrando en los sistemas que configuran la vida cotidiana. Entretanto, la misoginia se está disparando en Internet. Las empresas tecnológicas y los gobiernos deben actuar conjuntamente para crear espacios digitales seguros e inclusivos, y el mundo debe hacer mayores esfuerzos para eliminar las barreras que impiden a las niñas acceder a la ciencia y la tecnología.8. Incorporar las cuestiones de género en el plan sobre el clima El cambio climático es sexista. Las mujeres suelen ser las últimas en recibir comida en las crisis alimentarias y sufren un mayor peligro en las situaciones de emergencia. Las niñas están más expuestas a contraer matrimonio infantil cuando los medios de subsistencia se derrumban. Pero las mujeres también están liderando las soluciones climáticas: promoviendo legislación ecológica, impulsando movimientos globales y propiciando cambios sobre el terreno. Un planeta habitable exige políticas climáticas que respondan a las cuestiones de género, lo que abarca el acceso igualitario a empleos verdes, una mejor protección en situaciones de emergencia y la plena participación en la adopción de decisiones sobre el medio ambiente.En todo el mundo, he visto cómo se aplican estas ocho soluciones: en zonas de guerra y en procesos de recuperación, en parlamentos y en aulas, en organizaciones y en comunidades.Si quienes ocupan puestos de liderazgo se toman en serio la igualdad de género y se comprometen a lograrla, cambiaremos el mundo, para las mujeres y las niñas, y para toda la humanidad.
1 / 5
Comunicado de prensa
03 diciembre 2025
La inclusión: una visión compartida de una vida digna, autónoma y con potencial para cada persona con discapacidad
El 3 de diciembre es una ocasión para recordar que la inclusión de las personas con discapacidad se construye a través de políticas públicas sostenidas y un compromiso permanente para que todas las personas ejerzan plenamente sus derechos. En América Latina —y particularmente en El Salvador— esta fecha invita a analizar, de manera integral, los avances y desafíos en materia de discapacidad, entendidos desde el modelo social y de derechos que organismos como la CEPAL han venido consolidando. Este avance ha supuesto un cambio de abordaje de la discapacidad marcado por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La Convención –ratificada por El Salvador– generó un cambio de modelo trascendental sobre el análisis puramente médico de la discapacidad a un modelo social. En esta transición, se pasa de concebir la discapacidad como un “problema” médico que requiere únicamente un tratamiento, a verlo como la obligación que como sociedad tenemos de remover todas aquellas barreras que impiden que las personas con discapacidad interactúen de manera efectiva en todas las esferas de la vida. Esta concepción va más allá de las barreras físicas y supone un cambio de actitud para lograr una inclusión integral.En ese sentido, la discapacidad debe analizarse no como una condición individual aislada, sino como el resultado de la interacción entre una persona y un entorno que puede presentar barreras físicas, económicas, institucionales o actitudinales. En este marco, la inclusión depende tanto de la accesibilidad y la protección social como del acceso a salud, educación, participación y oportunidades laborales, especialmente en sociedades con profundas desigualdades estructurales. Según datos de la Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad 2021, alrededor de una quinta parte de la población presenta alguna discapacidad funcional permanente. Este no es un grupo homogéneo: incluye niñas y niños que requieren apoyos para el desarrollo temprano, adolescentes que necesitan entornos educativos inclusivos, personas adultas buscando empleo digno, y personas mayores que enfrentan limitaciones acumuladas. Las diferentes trayectorias exigen políticas sensibles a cada etapa del ciclo de vida. Y la mejor manera de diseñar estas estrategias es con la participación de las personas con discapacidad, pues son ellas quienes mejor pueden dar cuenta de las barreras que debemos vencer como sociedad para lograr una verdadera inclusión. Por ello, este Día Internacional es una oportunidad para renovar el compromiso con políticas basadas en evidencia, con financiamiento adecuado y con una visión que coloque a las personas en el centro. Una visión informada y diseñada con las propias personas para quienes buscamos promover políticas integrales.La inclusión requiere sistemas que reduzcan las brechas en educación, salud, movilidad, empleabilidad y protección social, y que fortalezcan la capacidad del Estado para dialogar con las organizaciones de personas con discapacidad y acompañarlas en el cumplimiento de sus derechos.Desde las Naciones Unidas reiteramos nuestra disposición acompañar estos esfuerzos. Porque la verdadera inclusión parte de la convicción compartida de que cada niña, cada niño, cada joven y cada persona con discapacidad merece vivir en un entorno que reconozca su dignidad, su autonomía y que busque todas las medidas posibles para que cada persona alcance su pleno potencial. Construir ese futuro es un compromiso continuo, y también una responsabilidad colectiva.
1 / 5
Comunicado de prensa
03 diciembre 2025
Mensaje con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad
Las personas con discapacidad están transformando las sociedades: lideran la innovación, influyen en las políticas y se movilizan en favor de la justicia. Sin embargo, con demasiada frecuencia se ven excluidas de los lugares donde se toman las decisiones.La Declaración Política de Doha, adoptada el mes pasado en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, reafirma una verdad fundamental: no puede haber desarrollo sostenible sin la inclusión de las personas con discapacidad.Las personas con discapacidad impulsan un progreso que nos beneficia a todos. Han liderado la mejora de la preparación ante desastres, la ampliación de la educación y el empleo inclusivos y la garantía de que las respuestas humanitarias lleguen a las personas más vulnerables.Muchas de las innovaciones que dan forma a nuestra vida cotidiana, desde los mensajes de texto hasta la tecnología activada por voz, comenzaron como soluciones desarrolladas por y para personas con discapacidad. Sin embargo, sigue habiendo barreras sistémicas: la discriminación, la pobreza y la inaccesibilidad de los servicios siguen limitando la participación de más de mil millones de personas con discapacidad en todo el mundo.En este Día Internacional de las Personas con Discapacidad, comprometámonos a trabajar codo con codo con las personas con discapacidad en toda su diversidad, como aliados en igualdad de condiciones.Cuando la inclusión es real, todos salimos ganando. Juntos, podemos construir sociedades más accesibles y resilientes en las que todos prosperemos.
1 / 5
Recursos más recientes
1 / 11
1 / 11