Historia
09 octubre 2026
El Salvador convierte las granjas en laboratorios de innovación digital
En la Escuela Nacional de Agricultura (ENA) de El Salvador, los invernaderos, las áreas de producción avícola, los sistemas de riego y las instalaciones agroindustriales están dejando de ser únicamente espacios para producir alimentos y formar a futuros profesionales del sector agrícola. También se están convirtiendo en lugares para generar datos, probar nuevas tecnologías y explorar cómo la inteligencia artificial puede contribuir a un sector agroalimentario más eficiente y sostenible.A través de Agroenergía Digital: Innovación Sostenible para el Desarrollo Agroalimentario (AIDA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) trabajan junto a instituciones nacionales para integrar la transformación digital, la gestión energética y la agricultura.Con el apoyo del Joint SDG Fund, este programa conjunto está ayudando a la ENA y al Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) a funcionar como laboratorios vivos donde sensores, datos e inteligencia artificial pueden probarse en condiciones reales de producción. Transformando los campos en fuentes de datosEn estos espacios, nuevos sistemas permiten monitorear en tiempo real el consumo de energía y las condiciones agrícolas. Sensores y plataformas digitales se están utilizando en la producción avícola, la agricultura protegida, el riego y los procesos agroindustriales, ayudando a técnicos y estudiantes a comprender mejor cómo se utilizan la energía y otros recursos.El programa ha instalado sensores y sistemas de medición eléctrica en invernaderos, galpones avícolas, una planta de poscosecha y una fábrica de alimentos concentrados. Esta infraestructura puede recopilar información sobre el consumo y la calidad de la electricidad, junto con variables agrícolas como temperatura, humedad, consumo de agua y alimento, y peso de las aves.La inteligencia artificial está ayudando a convertir esa información en herramientas útiles para la toma de decisiones. Se exploran modelos entrenados con datos generados en El Salvador para aplicaciones como la detección de anomalías y fallas eléctricas, la proyección de la demanda energética y la estimación del peso de las aves. El objetivo no es simplemente recopilar más datos, sino comprender cómo pueden utilizarse para mejorar la producción y optimizar el uso de los recursos.Este trabajo también contribuye a un esfuerzo más amplio para comprender mejor el uso de energía en el sector agroalimentario salvadoreño. AIDA está desarrollando la primera Base Nacional de Datos sobre Consumo Energético Agroalimentario, que servirá como fuente de evidencia para respaldar futuras políticas y soluciones para los cultivos, la avicultura y la ganadería. Fortaleciendo las capacidades detrás de la tecnologíaSin embargo, la tecnología por sí sola no impulsa la transformación digital. Un componente central de AIDA ha sido el fortalecimiento de las capacidades de las personas e instituciones que continuarán utilizando estas herramientas.Mediante capacitaciones especializadas y visitas de campo, 67 personas de instituciones clave, incluidas 26 mujeres, fortalecieron sus conocimientos sobre inteligencia artificial, Internet de las Cosas (IoT), Big Data y monitoreo energético. Los participantes exploraron cómo estas tecnologías pueden aplicarse en entornos agrícolas reales, desde sistemas de riego y producción avícola hasta agricultura protegida y procesos agroindustriales.El enfoque reúne la experiencia de la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM), la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), la ENA y el CENTA, además del PNUD y la FAO.Para los estudiantes, esta infraestructura también representa una oportunidad para aprender utilizando tecnologías que están transformando el futuro de la agricultura. Los estudiantes de la ENA pueden adquirir experiencia práctica con herramientas como IoT, Big Data e inteligencia artificial mientras trabajan con sistemas reales de producción, conectando la educación agrícola con competencias digitales emergentes. De un proyecto piloto a una plataforma para el futuroLo que actualmente se prueba en la ENA busca servir de base para algo más amplio.Además de la tecnología, AIDA está generando evidencia y fortaleciendo las bases institucionales necesarias para orientar futuras innovaciones digitales y energéticas en la agricultura. El programa conjunto ha desarrollado recomendaciones regulatorias y ha explorado cómo distintas instituciones gubernamentales pueden colaborar en torno a los datos agroenergéticos y las políticas públicas relacionadas.La experiencia también está ayudando a la ENA y al CENTA a consolidar su papel como espacios de experimentación y aprendizaje, donde las tecnologías pueden probarse en condiciones reales antes de una posible implementación a mayor escala. Al conectar conocimientos en agricultura, energía y tecnología digital, el programa está creando una base sobre la cual pueden crecer futuras soluciones, alianzas e inversiones.Implementado conjuntamente por el PNUD y la FAO con el apoyo del Joint SDG Fund, AIDA demuestra cómo la experimentación puede ayudar a los países a prepararse para transformaciones más amplias. Los sensores y modelos de inteligencia artificial son parte del proceso, pero también lo son las personas que aprenden a utilizarlos, las instituciones que generan nueva evidencia y las alianzas necesarias para llevar soluciones prometedoras más allá de la fase de prueba.En El Salvador, el camino hacia un sector agroalimentario más digital y sostenible está comenzando en el campo, transformando los datos en conocimiento y el conocimiento en mejores decisiones para las personas y el planeta.